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Como mejorar la vida

Fuente Rav Aryeh Leib Nivin

Una clave para el proceso del plan de vida (teshuvá para los Judios)  es hacer plan un que te libere de aquellas cosas que te retienen. Sin un plan, es difícil mostrarle a Dios que estás seriamente comprometido a cambiar en el futuro. Debemos evaluar donde estamos y hacia donde necesitamos ir. La palabra en hebreo para esta evaluación es Jeshvón, que significa “una contabilidad espiritual”.
El primer paso al hacer un plan es determinar tus metas.
  • ¿Cómo quiero que se vea mi vida dentro de cinco años?
  • ¿Cómo haré para implementar estas metas?
  • ¿Tengo una serie de metas más realistas, a realizar en un período de tiempo menor?
  • ¿Qué sistema utilizare para monitorear mi progreso?
¡Piensa en el poder de dicho sistema cuando se aplica a relaciones, la carrera profesional y la espiritualidad! Si ves venir un problema potencial, toma el tiempo para enfrentarlo ahora, antes que se convierta en un problema mayor.
La belleza del Jeshvón es que no solamente nos previene de cometer errores, sino que también incrementa nuestra productividad y placer en las áreas en que ya nos destacamos.
Intenta el siguiente ejercicio: En una hoja de papel, escribe tu propia lista de “inventario” y luego para cada área completa la siguiente afirmación: “De aquí a un año, tendré más satisfacción en ésta área si…”.
Existen varios tipos de sistemas de Jeshvón para escoger. No existe una forma correcta de hacerlo para cada persona. Puedes intentar una y luego darte cuenta que no es para ti. Pero de todas formas no renuncies. Intenta experimentar con otro sistema.
Fijarse Metas de Vida
El poder de hacer un Jeshvón está explicado en “La Senda de los Justos”, la obra clásica del Ramjal (siglo XVII) sobre ética judía:
“Una persona debe observar todas sus acciones y vigilar todas sus formas para no perpetuar un mal rasgo, y mucho menos un pecado o un crimen. Una persona necesita examinar cuidadosamente sus métodos y ponerlos en la balanza diariamente – tal como un exitoso empresario constantemente evalúa todas sus tareas para que nada salga mal. Una persona debe destinar un tiempo y unas horas determinadas para esta evaluación, de tal forma que no sea llevada a cabo al azar, sino que conducida con la mayor regularidad… para que su resultado sea positivo”.
El Ramjal sugiere hacer un plan a largo plazo para nuestras vidas personales, de igual forma en que una empresa haría uno para sus negocios. Cada compañía tiene un plan con instrucciones, fechas y plazos para cada paso en su futuro. ¿Acaso no deberíamos también tener uno nosotros?
A menudo es difícil tomar cierta perspectiva frente a esta pregunta, así que intenta preguntártelo de la siguiente forma: “Cuando yo muera, ¿qué estará escrito en mi lapida? ¿Dirá que me vestía a la moda? ¿O que comía en los mejores restaurantes? ¿O que manejaba un elegante auto deportivo?”.
He aquí un ejercicio de 15 minutos para ponerte en contacto con lo que realmente quieres de tu vida. Toma una hoja de papel, y escribe en la parte superior:
“¿Cuáles son mis metas para la vida?”.
Ahora tomate dos minutos y escribe todo lo se te ocurra. Haz una lista tan inclusiva como puedas. No te preocupes por ahora de cómo harás para alcanzar esas metas. Sólo escribe todo lo que se te venga a la mente.
Mucha gente tiene metas y deseos inconscientes enterrados profundamente en sus personalidades. Pero evitan pensar en ellos porque no creen que sea posible incluso alcanzarlos. Al hacer este ejercicio, esas ideas saldrán a la superficie. No tengas miedo de hacer esas preguntas que se han ido amontonando dentro de ti. Te sentirás mucho mejor al hacerlo.
Ahora, para una perspectiva diferente, toma una nueva hoja de papel y escribe otra pregunta:
“Si supiera que sólo me queda un año de vida,
¿cómo pasaría mi tiempo?”.
De nuevo – no te pierdas pensando mucho. Tan sólo escribe.
Haz un Inventario de tu Vida
Intenta el siguiente ejercicio: Escribe una lista de las mayores áreas de tu vida. Estas serán las áreas especificas que vas a monitorear regularmente – diaria, mensual o anualmente de igual forma. Para cada categoría, identifica preguntar específicas que lleguen al meollo del asunto. Trata de ser lo más exhaustivo que puedas.
Aquí hay algunas posibles áreas que puedes elegir:
  1. Relaciones. ¿Estoy pasando un tiempo de calidad con la gente que me importa? ¿Estoy demostrando suficiente paciencia, compasión y respeto hacia mis compañeros de trabajo, amigos – y extraños? ¿Acaso veo las virtudes de los demás? ¿Escucho atentamente a los demás? ¿Me pongo feliz por el éxito y los logros de los otros?
  2. Espiritualidad. ¿Estoy enfocado en apreciar la belleza y unidad de la naturaleza? ¿Rezo con concentración y entendimiento? ¿Me doy cuenta que Dios es la fuente de todo, incluyendo también los desafíos?
  3. Desarrollo del carácter. ¿Me doy cuenta de las veces en que soy arrogante, sarcástico o crítico? ¿Acaso aprecio el placer de todo lo que tengo – tanto material como espiritualmente? ¿Soy cuidadoso de no desperdiciar tiempo preciado?
  4. Estudio de Torá. ¿He destinado tiempos específicos en el día para estudiar Torá? ¿He trabajado para hacer que conceptos difíciles de la Torá sean relevantes para mi vida hoy en día? ¿He progresado en mi conocimiento de hebreo, la Biblia, filosofía e historia judía?
  5. Carrera. ¿He escogido una carrera que satisface mi necesidad innata de logro y sentido? ¿He creado un ambienta de trabajo libre de celos, chisme y comportamiento inmodesto? <
  6. Asuntos Globales y Comunitarios. ¿Estoy activamente involucrado en contribuir al mejoramiento de mi comunidad? ¿Soy idealista en la posibilidad de reparar el mundo? ¿Estoy comprometido en comunicarle estos ideales a los demás? ¿Acaso siento pena por mis compañeros judíos que están asimilados y separados de su herencia?
  7. Salud. ¿Estoy comiendo bien y haciendo ejercicio regularmente? ¿Estoy al tanto de información médica nueva y relevante?
  8. Finanzas. ¿Tengo un plan para enfrentar gastos imprevistos? ¿Soy rápido para pagar deudas? ¿Doy Tzedaká regularmente?
  9. Jeshvón. ¿He establecido metas claras a corto y largo plazo? ¿Están mis acciones llevándome hacia esas metas? ¿Tengo un sistema factible de monitorear mi progreso?
Esta lista no es de ninguna manera exhaustiva. Su propósito es simplemente ayudarte a tener tu motor en funcionamiento.
Ubica tus Metas
Ahora, date un tiempo para pulir tus listas, de manera que te permita identificar tus tres metas más importantes. Luego escríbelas en orden de prioridad. Ya has terminado una “Declaración de Metas para la Vida.”
Luego de que hayas terminado, hazte la pregunta, “¿Puedo hacer esto realidad?”. Haz una lluvia de ideas de diferentes formas de sobrellevar cualquier obstáculo que te impida llegar hacia donde quieres ir.
Para chequear la veracidad de tu lista, intenta preguntarte todos los días: “¿De qué forma mis prioridades están contribuyendo a que algo significativo sea escrito en mi lápida?”. Esto separa aquellos que caen en trampas y aquellos que no.
Dios nos creo con un paquete específico de talentos, limitaciones y circunstancias. Nuestro propósito en la vida es entender de qué forma podemos usar nuestros regalos (y desafíos) para maximizar nuestro potencial. Jeshvón es el método judío para lograr esto. Podemos iluminar un sendero que nos motivará y excitará poderosamente. Este es el tiempo del año para hacer un Jeshvón, para regresar hacia las bases de la vida y su propósito.
Un Consejo Práctico
Una sugerencia para implementar el Jeshvón es tener un “sistema de multas”. Esta idea no es para todos. Es sólo para aquellos a quienes les gusta tener un incentivo fuerte para llegar a hacer algo. La idea es asignar penalidades para ciertas cosas que desesperadamente quieres lograr.
Digamos, por ejemplo, que quieres levantarte 30 minutos más temprano cada mañana para estudiar Torá. ¡Pero simplemente no está pasando! Así que dile a tu compañero de cuarto: “te daré $10 cada vez que me levante tarde”. ¡Esta sí que es una iniciativa!” (Adicionalmente, puedes también estipular que si estudias Torá media hora EXTRA cada tarde, podrás recuperar el dinero).
Este sistema ha sido probado por personas que de otra forma no eran capaces de ponerse en acción. Pero unas palabras de precaución. Haz todos tus compromisos sólo por un período pequeño, y permite ajustes periódicos. También, de forma que tu compromiso no sea considerado como un “voto” oficial de acuerdo con la ley de la Torá (que carga con muchos detalles legales), di la frase bli neder (que significa “esto no es un voto”) cuando hagas tu compromiso.
Comienza con la lluvia de ideas. Presenta soluciones específicas y practicas para darte mayor satisfacción. Implementa estas ideas en un programa semanal – ¡y antes que te des cuenta, veras que te habrás transformado en un nuevo tú!

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